
DOMINGO EN LA BAHÍA DE NUESTRA SEÑORA
Andrés Sabella
Del opaco gemir de sus gaviotas cae a Taltal la tarde forastera. Taltal es una historia de madera donde el tiempo olvidó sus viejas botas.
Una luz de venturas ya remotas le entristece la sangre calichera: se acuna el oro en una calavera... ¡En qué asfixias de horror, Taltal, te agotas!
Por el perdido brazo de Moreno, el de tus rotos floreció bravío: labrada fuiste en corazón humano. De las alhajas de tu mar sereno hasta los cerros de mentón sombrío, "El Manco" siembra el rayo de su mano! |